miércoles, 21 de noviembre de 2007

Cuando la M@gia fluye...


Por
Gabriela Garzón

¿Cámara lista?... ¿Sonido listo?... Rodando, 5, 4, 3, 2, 1… !Acción! Empieza para el actor su experiencia en el set, es ahí cuando la magia fluye y una persona común y corriente se transforma en un personaje sacado del ingenio de un guionista para formar parte de una historia con un mensaje para contar.
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El trabajo empieza semanas antes para los equipos de producción y dirección. El primer paso es la creación de un guión literario en lo posible ingenioso e interesante que pueda ser realizado con los recursos físicos y económicos que limitan el proyecto, y es en esta primera etapa donde un realizador pone a prueba su creatividad, su intelecto, su perseverancia, ya que las ideas no fluyen de nuestra mente como un río desbocado precipitándose al mar, sino que poco a poco, con cierta timidez, se van enlazando hasta tener sentido completo.
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Luego de las noches de insomnio, de los momentos de inspiración, de los hoyos negros de la imaginación, cuando por fin, y luego de mucho esfuerzo, se ha conseguido darle forma a la historia que se desea contar, llega la hora de buscar los rostros que materializarán las ideas del guionista y los lugares donde la historia será contada; este proceso, que se conoce como casting de actores y locaciones, envuelve, para el realizador, el objetivo de conseguir los personajes y los lugares perfectos para su propósito narrativo.
De esta manera todo va encajando armoniosamente como un rompecabezas celestial. Semanas más tarde, cuando todos los detalles han sido afinados llega por fin el momento de llevar a la práctica la teoría memorizada en las aulas: el tan esperado momento de la grabación.
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Muy temprano los equipos de trabajo van llegando con la adrenalina a mil por hora, todos con una tarea por realizar, todos dispuestos a dar lo mejor de sí para cumplirla. Las mágicas luces pronto son colocadas en el set, y de un momento a otro, todo lo que lucía tan común y corriente, tan normal, adquiere un tinte de otro mundo; los actores se apoderan de la actitud del personaje que les ha sido asignado, la cámara erguida, como orgullosa de su tarea, capta todo lo que ocurre frente a ella; y los demás, silenciosos, observan el proceso de la escena, concentrados en su desarrollo, en sus detalles, entregados a su labor en la jornada de grabación, labor que solo termina cuando el director haya pronunciado el último “corte” del día.
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En esos momentos, quienes participan en este proceso creativo, aprenden que no son esclavos de la realidad que les rodea, sino amos de la imaginación, son conscientes ahora de que en un set de grabación nada es imposible. Al caer la noche, cuando la jornada ha terminado y las luces han agotado su esplendor, se escuchan cargadas de agotamiento las últimas líneas del día. ¡Corte! ¿Sonido?... Limpio ¿Cómo ha quedado la imagen?... Perfecta. ¡Listo! Se imprime…


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Gabriela Garzón Narváez: (compañera) Estudiante de Comunicación Social de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Santo Domingo.